Siempre me ha fascinado los colores que pueden llegar a tener las serpientes y la sensación al tocarlas y cargarlas.
Son tranquilas, imprevistas, misteriosas, interesantes, hechiceras, cautivadoras… letales.
Fotos tomadas durante nuestras vacaciones de Navidad
Pero así como me gustan, les temo.
Aquí una fábula que encontré navegando en la red:
El Pato y la Serpiente
A orillas de un estanque,
diciendo estaba el pato:
diciendo estaba el pato:
- ¿A qué animal dió el cielo
los dones que me ha dado?
Soy de agua, tierra y aire.
Cuando de andar me canso,
si se me antoja, vuelo;
si se me antoja, nado.
- Una serpiente astuta,
que le estaba escuchando,
le llamó de un silbido,
y dijo: - Señor guapo,
no hay que echar tantas plantas;
pues ni anda como el gamo,
ni vuela como el sacre,
ni nada como el barbo.
Y, así, tenga sabido
que lo importante y raro
no es entender de todo,
sino ser diestro en algo.
Tomás de Iriarte*
Me encantaría ser como el Pato y creer que me las sé todas… pero mientras más se aprende mas se cae en cuenta de lo que falta por saber.
Y sí, el ser diestro en algo, especializándose, te clasifica y hace único entre un grupo pero quizás te aparta de un mundo más amplio...Saber poco de todo y mucho de poco.
Y tú, que opinas?

